Pie de foto: Foto: Dos buitres leonados / Sociedad Española de Ornitología (SEO)

Mantener los sistemas ganaderos extensivos garantiza la supervivencia de especies clave por los servicios ecológicos que prestan, subraya el estudio del IREC

ANA S. GONZÁLEZ

Mantener los sistemas ganaderos extensivos no solo preserva paisajes culturales y modos de vida rurales, sino que garantiza la supervivencia de especies clave y los servicios ecológicos que prestan. Así lo subraya el Grupo de Investigación en Ecología y Gestión de Fauna Silvestre del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC–CSIC) tras estudiar el impacto de la actividad en los buitres leonados.

El equipo de investigadores colocó en diez aves adultas del norte de España emisores GPS y acelerómetros para registrar con precisión dónde y cuándo se alimentaban durante tres años. Analizó miles de localizaciones y distinguió distintos tipos de fuentes de alimento: pastos de montaña con ganadería extensiva, explotaciones semi-extensivas, granjas intensivas, muladares y vertederos urbanos.

Las normas sanitarias y el abandono progresivo de la ganadería extensiva han reducido drásticamente la disponibilidad de alimento de los buitres, que cumplen una función clave: eliminar rápidamente los cadáveres de animales silvestres y domésticos, evitando la propagación de enfermedades, reduciendo emisiones contaminantes asociadas a su retirada y manteniendo el equilibrio ecológico.

Para compensarlo, se han creado comederos artificiales y los buitres han empezado a utilizar vertederos y explotaciones ganaderas intensivas. ¿Pero hasta qué punto dependen realmente de estas fuentes artificiales? ¿Y qué papel sigue jugando la ganadería tradicional? Ambas preguntas buscaban ser respondidas en el trabajo.

Y los resultados son claros: la ganadería extensiva y semi-extensiva sigue siendo la base alimentaria de los buitres leonados en el norte de España. Casi dos de cada tres eventos de alimentación, exactamente un 64%, se dieron en sistemas ganaderos extensivos o semi-extensivos, especialmente en pastos de montaña. Allí, los buitres se alimentaron sobre todo de ovejas y caballos, especies típicas de este modelo ganadero.

En contraste, solo un 36% de los recursos procedían de entornos más artificiales y predecibles, como vertederos, comederos suplementarios o granjas intensivas. Estas últimas tuvieron un peso muy reducido y se asociaron casi exclusivamente a restos de ganado porcino.

Además, durante la época de incubación, cuando los buitres necesitan permanecer cerca de las colonias para atender el nido, el uso de vertederos y granjas intensivas disminuyó notablemente. En esos meses, los buitres se apoyaron casi exclusivamente en recursos cercanos y naturales, ligados al territorio y al manejo tradicional del ganado.

El estudio también revela que no todos los buitres se comportan igual. Aunque pertenezcan a la misma colonia, existen diferencias individuales en el uso de los recursos. Algunos se especializan más en fuentes predecibles como vertederos, mientras que otros dependen casi por completo del ganado extensivo.

Estas diferencias están relacionadas con los movimientos de cada individuo. Los buitres que realizan desplazamientos largos visitan con más frecuencia zonas con ganadería intensiva, mientras que los más ‘locales’ se alimentan casi siempre en pastos y explotaciones ganaderas tradicionales. Esta diversidad de estrategias muestra una sorprendente flexibilidad ecológica, pero también evidencia que no todas las fuentes de alimento son igual de seguras o saludables.

Alimentarse en vertederos o granjas intensivas conlleva riesgos, desde la ingestión de residuos, fármacos veterinarios o tóxicos a una mayor exposición a infraestructuras peligrosas. Por el contrario, los sistemas extensivos ofrecen alimento más natural, disperso y ligado al funcionamiento histórico del ecosistema.

Los investigadores lanzan una advertencia: «En un contexto de despoblación rural y cambio de modelo agrario, apoyar la ganadería extensiva no es una cuestión de nostalgia, sino una inversión en salud ambiental, biodiversidad y equilibrio ecológico que también afecta a la conservación de los buitres».