Mirlos, carbonero, ruiseñor pechiazul y bisbita pratense son las especies más afectadas pero la incidencia se limita al 2,5%, según recoge un estudio del Serida

A.S. GONZÁLEZ

En Asturias hay una baja incidencia de aves migratorias parasitadas por garrapatas, lo que contribuye a reducir el riesgo de transmisión de enfermedades. Es la conclusión del estudio, llevado al cabo por el equipo de Sanidad Animal del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) y recientemente publicado en la revista Zoonotic Diseases.

De los más de 1.500 ejemplares analizados durante los dos últimos años, tan solo un 2,5% portaban garrapatas y únicamente una estaba infectado por un organismo patógeno. De septiembre de 2021 a abril de 2023, anilladores de aves capacitados y experimentados recolectaron garrapatas de aves en dos estuarios y cuatro bosques. Se capturaron un total de 1698 aves (52 especies, 38 géneros y 26 familias) y se colectaron 51 garrapatas (28 larvas, 20 ninfas y 3 hembras) de 43 aves.

El equipo de investigación ha constatado que la incidencia es mayor en las áreas forestales que en los esteros y que algunas de las especies más afectadas son los mirlos, el carbonero, el ruiseñor pechiazul y la Bisbita pratense.

El control de las patologías que pueden alcanzar la región a través de los pájaros debe ser riguroso porque éstas «se comparten entre los animales y los hombres», como explica el científico Alberto Espí. Una de las más comunes es la enfermedad de Lyme y, precisamente, Asturias es la comunidad autónoma con mayor número de hospitalizaciones en España por su incidencia.

La transmiten las garrapatas y su picadura genera una infección bacteriana que comienza con síntomas leves como el sarpullido en la piel, la fiebre, el dolor de cabeza o la fatiga pero que, si no se trata a tiempo, puede extenderse a las articulaciones, el corazón y el sistema nervioso.

La capacidad de movimiento de las garrapatas, que al alimentarse de sangre pueden transmitir múltiples enfermedades, es limitada pero no ocurre lo mismo con los animales en los que se hospedan.

Por todo ello, es importante conocer el porcentaje de aves infectadas «en los diferentes países que se encuentran en sus rutas migratorias, las especies observadas de aves y garrapatas y si transportan microorganismos causantes de enfermedades», abunda Espí.

El Serida mantiene una línea de investigación en vectores y las enfermedades que trasmiten desde 2010 y colabora con las direcciones generales de Ganadería y de Salud Pública, bajo la estrategia conjunta denominada Una sola salud.