La Unión Europea propone un decálogo de actuaciones para aminorar las altas tasas de ansiedad, depresión o agotamiento entre los trabajadores del campo
ANA S. GONZÁLEZ
La visión idílica de la agricultura como una vida relajante y saludable al aire libre, en contacto con la naturaleza no es tan real como se presupone. La incertidumbre forma parte de su rutina, desde las condiciones meteorológicas a la viabilidad financiera y el relevo en sus explotaciones. A ello se suman las largas jornadas laborales, el aislamiento social, la exposición a factores estresantes… La salud mental se resiente.
La Unión Europea, a través del programa SafeHabitus, cuyo objetivo es fortalecer los sistemas de conocimiento e innovación en salud y seguridad en las explotaciones agrícolas, ha puesto con acento en esta cuestión con la publicación del informe ‘Policy Brief: Mental health and well-being of farmers’, que establece diez recomendaciones clave para mejorar la salud mental y el bienestar del colectivo agrario.
El documento relata cómo las condiciones de vida de los trabajadores agrarios derivan en altas tasas de ansiedad, depresión, agotamiento… Hay estudios que constatan que la muerte por suicidio es más alta entre los agricultores en comparación con otros grupos ocupacionales. En Francia, por ejemplo, es un 20% superior a la tasa media; en Irlanda, sin embargo, no se aprecia diferencia. Existe, además, reticencia a admitir problemas de salud mental.
Aunque la agricultura ofrece muchos aspectos positivos que favorecen el bienestar, el sector presenta múltiples factores estresantes interconectados que pueden afectar la salud mental y la calidad de vida. Es, pues, importante habilitar sistemas de apoyo porque «independientemente del nivel personal de resiliencia, todas las personas tienen límites respecto a lo que pueden soportar sin sistemas de apoyo adecuados».
El fenómeno afecta a hombres y mujeres. Ellas reportan niveles especialmente altos de estrés relacionado con el equilibrio entre la vida laboral y personal, las relaciones interpersonales y la intersección del trabajo agrícola con las responsabilidades domésticas y de cuidado.
El informe presenta diez recomendaciones clave para enfrentar el problema:
- Mejorar los servicios de apoyo para los agricultores y asegurar su financiación sostenible
- Aumentar la capacidad de los servicios de asesoramiento agrícola y extensión en la detección precoz en salud mental
- Simplificar las políticas agrícolas de la UE y reducir la carga administrativa
- Establecer un apoyo sostenible a los ingresos para agricultores y trabajadores agrícolas
- Apoyar la mitigación del cambio climático y los impactos medioambientales en la salud mental agrícola
- Apoyar a los agricultores en la gestión de desafíos financieros y legales
- Garantizar una protección adecuada de la salud y el bienestar laboral para los agricultores
- Abordar el exceso de horas de trabajo y los desafíos de equilibrio entre vida laboral y personal
- Garantizar un apoyo gubernamental de alto nivel y transversal a la salud mental en la agricultura
- Implementar programas de investigación integrales que aborden las carencias de evidencia científica