El abastecimiento de fruto para la denominación de origen está asegurado, a pesar del incremento del consumo y la problemática del sector

ANA S. GONZÁLEZ

La de este año, si nada se tuerce, será una buena cosecha de manzana. Es la previsión que manejan los propietarios de las pomaradas que prevén un ligero incremento respecto a la producción de hace dos años. El abastecimiento para elaborar la sidra con denominación de origen está, pues, asegurado, según las estimaciones de cosecheros y llagares.

A pesar de los positivas previsiones, hay que esperar a la evolución climatológica de este mes, donde las lluvias tendrán un papel importante porque la “seca de hace dos años” vino más tarde.

La reunión de la Mesa de coordinación de mercado manzana DOP, celebrada ayer, sirvió para compartir las estimaciones productivas de cara a la presente temporada; también para acordar un seguimiento a la maduración realizando los test de Lugol  a cada variedad. Los resultados determinarán el comienzo de la campaña, avisando a los llagares si hubiera adelanto.

Tras una primavera lluviosa, la floración y cuajado fueron buenos salvo en algunas variedades tardías, como la Durona y Raxao, más erráticas en zona costera. Preocupa, no obstante la ausencia de lluvia y las altas temperaturas de junio y agosto comparado con años anteriores, que produjo caída de manzana por las altas temperaturas

El aumento de la demanda de sidra acogida a la DOP -en nueve años se ha pasado de etiquetar de 1,7 millones  5- contrasta con el complicado momento del sector de la manzana, una problemática con diversas artistas: la escasa rentabilidad del cultivo, el alto nivel de abandono de las plantaciones existentes, la falta de relevo generacional, los miedos a la no absorción de la producción en años de gran cosecha o la inflación de muchos productos…

La mesa de coordinación, compuesta por representantes de los cosecheros, llagares, viveristas, técnicos del Serida, administración y otras organizaciones especializadas, nació para abordarla y desarrollar una estrategia para los próximos veinte años. Entre sus objetivos figuran la mejora en la obtención de datos estadísticos del sector y en la comunicación, la optimación de la rentabilidad y productividad de las explotaciones, hacer más atractiva la plantación con ayudas específicas al sector y fomentar la investigación.