Pie de foto: Productividad. El propietario de Finca Gallinal muestra sus sistemas de plantación a la directora general de Agroalimentación del Principado. / O. Villa
Viabilidad y competitividad. El campo asturiano, ante el desafío de cumplir con las estrategias de la nueva PAC, obligadas por el mercado
OCTAVIO VILLA
Las dudas con el cambio de período de fondos europeos siempre es una constante que genera debate y controversia. Esta situación se acrecentó en el caso de la nueva programación de la Política Agraria Común por una serie de factores que condicionan un cambio de paradigma en fondo y forma.
La situación política internacional pasará factura a la PAC, de eso no cabe ninguna duda, directamente Palestina o, sobre todo, Ucrania, amenazan con restar recursos europeos con destino a Yernes y Tameza o Pesoz. Y no son pocos recursos. El descenso anunciado por Bruselas es casi del 23% respecto a la anterior PAC. Muchos millones de euros. Las fronteras, el gasto militar y, en síntesis, la seguridad interna y externa relegarán a un segundo nivel prioridades sociales y ambientales de las que Bruselas hacía bandera de su política agraria.
Incluir la PAC dentro de los Planes de Asociación Nacionales propuestos por la UE para unificar los fondos estructurales es un riesgo para el campo asturiano, eso es evidente. La primera consecuencia es el antes mencionado descenso global de fondos, lo que no es un buen dato para empezar a trabajar, sobre todo si consolida una tendencia a la reducción que viene de periodos anteriores y que refuerza entre los agroganaderos asturianos la sensación de que «Europa se quiere cargar al sector primario y derivar la producción a países donde es más barata, pero con menos garantías sanitarias». Es este un argumentario que cala en el campo asturiano y español.
Otra amenaza, en fase de consolidación, es la de unificar los dos pilares tradicionales de la PAC en uno solo o, lo que es lo mismo, fusionar FEADER y FEAGA, cuyas consecuencias para el campo, atendiendo al tamaños y características de sus explotaciones ganaderas, pueden ser importantes.
Se habla de introducir variables que modifiquen pagos y derechos, orientados a buscar la rentabilidad y la competitividad de las explotaciones beneficiarias de ayudas, junto con variables ambientales más cuantitativas, relacionadas especialmente con huella de carbono (lo que no deja de ser una oportunidad para los aprovechamientos forestales en la región).
Vaya por delante, para evitar alarmismos innecesarios y posturas maximalistas, que estamos en una fase casi embrionaria de lo que sería la propuesta para el siguiente periodo y que aún queda mucho recorrido, aunque la respuesta de todos los agentes implicados, desde gestores a profesionales del sector, no se ha dejado esperar. Parece razonable el malestar existente, ante la falta de precisión y las lagunas evidentes que deja la propuesta, sobre todo en lo referido a la PAC, plagado de ambigüedades.
Dos elementos clave marcarán ineludiblemente al futuro de las explotaciones agroganaderas asturianas en el marco de la futura PAC, o como se terminen llamando los fondos destinados a tal fin. Se trata de la viabilidad y competitividad. Cobrará peso plantear la concesión de ayudas a la viabilidad integral de las explotaciones (social/medioambiental/económica), garantizada por un funcionamiento correcto de las explotaciones y cobra fuerza el relevo generacional.
Lejos de romanticismos o herencias estructurales reticentes al cambio, la innovación debe cobrar protagonismo para hacer más competitivas todas las explotaciones, huyendo de modelos dependientes y alejados de la realidad económica que impone el mercado. Este aspecto tiene especial importancia en las explotaciones ganaderas asturianas de bovino, que se encuentran en una fase de transición, dentro del modelo familiar o similar imperante, hacia una gestión más acorde a la realidad presente y futura.
Canales de comercialización
Un aspecto a tener muy en cuenta es el relacionado con la comercialización, que afecta a la globalidad del primer sector asturiano, en el que el papel de los canales cortos de comercialización cobrará especial protagonismo. Asturias ha avanzado mucho en ese aspecto y existen ya iniciativas, individuales y colectivas, que marcan la línea a seguir, relacionadas con la venta ‘on line’ o la generación de entornos que conectan fácilmente oferta y demanda.
Reforzar los mercados locales y hacer fluida la llegada de la producción primaria, estandarizando volumen de producción y calidad, de manera sistémica es otra premisa ineludible en la línea de la profesionalización de las explotaciones.
Algunas cuestiones que han generado controversia en este periodo, al ser de reciente implantación o modificadas sustancialmente, como es el caso de los cuadernos digitales o los ecoesquemas, serán redefinidos, lo que supone un paso adelante muy demandado. En el caso de Asturias, con sus peculiaridades biogeográficas y la diversidad de modelos de explotación, será algo muy positivo, ya que generó dudas razonables y recelos ante su imposición. Parece ser que la eterna promesa de simplificar procesos, reducir la burocracia y sistematizar las ayudas será una realidad objetiva a partir de 2027.
Volviendo al tema del relevo generacional, determinante para garantizar el futuro del medio rural asturiano, en su sentido más estricto, desde el Principado parece que se apostará por un modelo integral, en el que al margen de incrementar la ayuda por la nueva incorporación y las que faciliten el traspaso de explotaciones viables, con subvención directa al cesante de la actividad como ya se está haciendo desde el Banco de Tierras, se vaya más allá.
El Principado tiene previsto acompañar este proceso con otros incentivos (fiscales, crediticios…) para fijar población en el campo, siguiendo esa perspectiva global que se pretende dar con los Planes de Asociación Nacionales y más concretamente con su regionalización. En Asturias tenemos todavía una buena oportunidad para analizar, mejorar y testear el modelo actual hasta 2027, en lo relacionado al relevo generacional, y darle una perspectiva demográfica acompañando otra serie de medidas. Respecto a los pagos directos, inicialmente se tiene la intención de seguir vinculándolos a superficie, pero con una serie de matices para su modulación en la que los jóvenes agricultores y las zonas desfavorecidas tendrán preferencia.
Encajar los nuevos criterios
Será difícil encontrar encaje en esos criterios distributivos para la competitividad y la innovación, pero, dado su carácter transversal, ya existen propuestas al respecto con cierta implantación en el norte de Europa. Los cambios, en todo caso, parecen ser aceptables para los intereses asturianos, con un alto índice de zonas declaradas de montaña y por su tipología de explotación, pero conviene ir adaptándose al nuevo escenario. Y éste es uno en el que las ayudas se centran en optimizar el sistema productivo y garantizar el relevo, o, al menos, fomentarlo, como ya se ha visto.
En resumen, la futura PAC reforzaría los incentivos para prácticas más sostenibles (producción ecológica, pastoreo, corredores ecológicos…) y mantendría líneas de apoyo para razas autóctonas o biodiversidad, similares a la arquitectura de la actual La clave para Asturias será tener en cuenta todos estos preceptos para que su modelo de ganadería extensiva permita al ganadero cumplir las nuevas metas ambientales haciendo su explotación viable económicamente y más competitiva.
Donde si existe un riesgo evidente es con el programa LEADER, de capital importancia en Asturias ya que desde ese enfoque se gestiona el 25% de la PAC en la región, lo que supone la cifra más alta de todo el país, en el que la media se queda en un modesto 8%. Ahora se pierde la obligatoriedad de ejecutar bajo ese enfoque al menos el 5% de los fondos y tan sólo garantizan su continuidad una serie de referencias que dejan a merced de los Estados miembros su implantación final.
Posteriores declaraciones de altos cargos de la Dirección General de Agricultura de la UE (DG AGRI) parecen indicar que el LEADER no corre peligro y que seguirá existiendo, pero no hay esa certeza en el primer borrador y el riesgo sigue ahí. Es una incógnita, lo que es urgente en un sector en el que la adaptación tiene que ser mucho más rápida y ágil a lo que el sector está acostumbrado, por más que los ritmos de la propia naturaleza impongan cierta pausa.
Porque sí, los cambios en el campo asturiano no pueden esperar más, y debemos ir preparándonos para una nueva manera de entender las ayudas de lo que hasta ahora era la PAC. En el plano político se está definiendo un cambio notable en la orientación de la UE, de sesgo más conservador, que se traduce en la primera propuesta post 2027. Sin embargo, desde una perspectiva más técnica, los documentos y las acciones que emanan de la UE CAP NETWORK o del Pacto Rural Europeo dejan claro que el desarrollo rural y la soberanía alimentaria europea deben seguir siendo prioritarios en el futuro, contando con recursos económicos y autonomía propia.
Para finalizar, conviene no olvidar que la arquitectura final de las ayudas, de los planes de asociación nacional, y la merma de recursos, condicionarán de manera notable al primer sector en Asturias a corto plazo. Con estas cartas debemos iniciar la partida, orientando nuestras explotaciones y la arquitectura de los fondos que lleguen al medio rural asturiano, tengan el formato o nombre que sea, con una perspectiva integradora y de sostenibilidad global. Estratégicamente debemos pensar en el medio rural asturiano como un todo (producción agroganadera, servicios, infraestructuras…) y no sectorialmente. Sobre el papel suena bien, pero veamos cómo lo trasladamos al territorio.