El Consejo Regulador respalda la movilización convocada en Oviedo por las organizaciones agrarias

ANA S. GONZÁLEZ

IGP Ternera Asturiana se suma al rechazo de las organizaciones agrarias a Mercosur y advierte de que el tratado puede poner en grave riesgo el futuro de la ganadería de vacuno de carne en Asturias y supone una amenaza «directa a miles de explotaciones familiares que sostienen la economía y construyen el medio rural de nuestra región».

El presidente del Consejo Rector, Luis Fernando Martínez Barbón, respalda las movilizaciones y IGP aspira a que las administraciones, tanto nacionales como europeas, defiendan finalmente con firmeza a los productores locales y las ganaderías familiares, que construyen el medio rural asturiano, estableciendo salvaguardas efectivas frente a una competencia que amenaza la viabilidad del campo asturiano.

La ganadería asturiana, sostiene, no compite en volumen ni en precios bajos, sino en calidad, trazabilidad, seguridad alimentaria y respeto al medio rural y reivindica la importancia de las figuras de calidad diferenciada como herramienta clave para que el consumidor pueda identificar con claridad el origen, las garantías y el valor real de los productos que adquiere.

El presidente de la identificación geográfica censura la apertura del mercado europeo a carne producida bajo estándares más laxos en materia sanitaria y medioambiental, muy dispar al modelo productivo regional, basado en la calidad, la sostenibilidad, el bienestar animal y el arraigo al territorio, «valores que difícilmente pueden ser garantizados en las importaciones procedentes de terceros países con normativas y costes de producción muy diferentes».

El modelo «no puede ni debe ser equiparado a producciones industriales importadas que no cumplen los estándares más básicos, no hablemos ya de los rigurosos controles europeos, y mucho menos, los elevados requisitos que implica nuestra carne, con reconocimiento europeo como IGP», subraya Martinez Barbón, quien también apela a la huella ambiental.

Consumir Ternera Asturiana durante un año genera la misma huella de carbono que un viaje ida y vuelta desde Oviedo a Madrid. Así lo corrobora un estudio impulsado por la propia IGP que demuestra que el vínculo con el territorio es una de las mejores herramientas para minimizar los impactos ambientales.

«Seguimos prácticas de manejo tradicional, respetuosas con el medioambiente y con el bienestar animal en el proceso de cría. Los animales se alimentan con leche materna durante los primeros meses de vida, y su alimentación se suplementa con forrajes, cereales y leguminosas. El pastoreo es una parte de este proceso, y este manejo en extensivo, junto con las características botánicas de los pastos asturianos, confieren al producto características diferenciales que convierten a la Ternera Asturiana en un producto único», manifiesta su vicepresidente, el también ganadero e industrial Jose Manuel Menéndez.

El Consejo Regulador realiza un llamamiento para que los consumidores apuesten por elegir Ternera Asturiana, contribuyendo así a preservar una ganadería sostenible, un futuro para el medio rural y una alimentación saludable y de calidad. «Eligiéndonos apoyan a las 6.100 familias que crían Ternera Asturiana en nuestra región».