Un nuevo modelo de teledetección identifica dónde está presente, adonde podría expandirse y la cantidad de ejemplares

ANA S. GONZÁLEZ

Agazapada bajo tierra, la rata topera se alimenta silenciosamente de las raíces de manzanos, perales, kiwis ciruelos o aguacates, provocando importantes pérdidas agrícolas. Este viejo conocido del campo asturiano, presente al menos desde el siglo XVII, engulle entre 80 y 130 gramos de alimento. En una pomarada joven, pueden acabar con tres cuartas partes de la plantación.

El Serida investiga cómo poner freno  a su acción. Un grupo de investigación ha desarrollado un nuevo modelo de teledetección a gran escala que permitirá un seguimiento integral y de alta resolución de las poblaciones de rata topera en las zonas donde causan daños.

El estudio se realizó en una zona agrícola de unos 1.285 km² de la comarca de los Ancares (Galicia), xon un paisaje heterogéneo. Entre 2021 y 2024, los investigadores efectuaron dos muestreos de campo anuales,en primavera y otoño, para estimar la población de topillos a partir de los indicios de actividad registrados en las parcelas. El muestreo abarcó 23.834 fincas, que sumaban 8.058 hectáreas. En total, se realizaron 16.768 estimaciones de abundancia.

También se recopilaron datos del satélite Sentinel-2, que permitieron analizar la salud de la vegetación. Finalmente, se aplicaron técnicas de aprendizaje automático para el desarrollo de predictores, tanto de hábitat potencial como del daño a vegetación atribuible a los topillos.

El sistema combina, pues, información recogida en campo con información obtenida por satélite, lo que facilita un control detallado y continuo de la detección y expansión de estos roedores en amplias áreas agrícolas.

Este enfoque innovador ha permitido desarrollar un modelo predictivo de hábitat, que identifica con una precisión del 97% las zonas donde la especie está presente o podría expandirse y un índice optimizado de daños (Optimized Damage Index) capaz de estimar la cantidad de roedores en función del nivel de daño que se observa en la vegetación.

Además, el modelo determina las épocas del año más adecuadas para realizar el seguimiento de las poblaciones. La herramienta permite identificar con antelación aquellas zonas en las que exista una mayor probabilidad de que se produzca una explosión poblacional de la rata topera, incluso sin necesidad de realizar muestreos continuos en campo.

El sistema propicia una gestión más oportuna y eficiente, permitiendo a agricultores y ganaderos adoptar medidas de control antes de que sea demasiado tarde. La presencia subterránea de las ratas toperas pasa inadvertida hasta que sus jóvenes miembros buscan nuevas rutas que colonizar para independizarse– cada hembra puede llegar a producir hasta 28 crías en un solo año-y salen a la superficie para horadar después nuevas rutas. Es el momento en el que se enfrenta al riesgo de ser capturados por aves rapaces.

La herramienta también puede resultar útil para las administraciones públicas en la planificación de sistemas de alerta temprana y en la gestión de recursos. Estas son las ventajas que destaca el Serida: reduce la necesidad de muestreos en campo, que requieren tiempo y personal especializado y tienen un alto coste; permite vigilar grandes superficies agrícolas de forma periódica gracias al uso de imágenes satelitales; ayuda a tomar decisiones más informadas y puede aplicarse a otras especies de roedores y a regiones con condiciones similares.