El sector critica expresa su malesta: «Cuando lleguen será demasiado tarde para muchos de nosotros», alertan

A. S. GONZÁLEZ

El lamento de los productores de fabes es hondo. El sector atraviesa una crisis «sin precedentes» que se plasma en un descenso del 60% en la producción.  En 2023, la responsable de la mala temporada fue la sequía; en 2024 las lluvias durante primavera derivaron en la proliferación de hongos y enfermedades en los cultivos.

Los afectados, asfixiados, pidieron ayuda y el Principado respondió a su llamada de auxilio una línea de ayudas, dotada de 600.000 euros, destinada a paliar las pérdidas causadas en la cosecha de fabes y verdina por los fenómenos meteorológicos adversos y las enfermedades vegetales derivadas de ellos durante la campaña 2024-2025.

490.000 euros serán para los productores de fabes asturiana, que recibirán 2.200 euros por hectárea, y los  otros 110.000 euros se destinan a los productores de verdina, con 2.000 euros por hectárea.

La convocatoria salió ayer publicada en el Bopa y los productores disponen de quince días de plazo, hasta el 30 de julio, para presentar su solicitud telemáticamente en la sede electrónica del Principado.

Las ayudas llegan, a juicio de la Asociación de Productores de Fabes y Legumbre Asturiana y COAG Asturias, «tarde», ya que fueron un compromiso adquirido en diciembre de 2024 tras meses de presiones y no resolverán «a tiempo» la grave crisis que atraviesa el sector.. Sus condiciones, además, «dificultan su efectividad real».

Los agricultores necesitan abordar ya las inversiones para la próxima cosecha y algunos de ellos no han tenido prácticamente ingresos en toda la campaña 2024. Una vez publicada la convocatoria, los pagos pueden demorarse unos tres meses.

La suya, dicen, es una situación de absoluta indefensión «ante las acciones arbitrarias de la administración» que incumple «sistemáticamente los plazos acordados». La convocatoria conlleva, además, «inmensas cargas burocráticas». que añaden trabas a un sector castigado por las condiciones climáticas y la falta de liquidez.