La intensidad de los incendios puede generar un dislocamiento en los modos de vida de los animales, advierte COAG

ANA S. GONZÁLEZ

Tras la oleada de incendios que arrasó el país y que en Asturias acabó con más de seis mil hectáreas -3.000 de ellas en los Picos de Europa- agricultores y ganaderos se preguntan ahora cómo reaccionará la fauna silvestre ante la destrucción de su hábitat. COAG advierte del temor del sector agrario porque, como advierte Gaspar Anabitarte, la intensidad de los fuegos “puede generar tal dislocamiento en los modos de vida de los animales, que no es fácil aventurar la reacción”.

Los expertos consultados por la organización admiten encontrarse «perdidos» ante lo que pueda suceder. Juan Carlos Blanco, uno de los mayores especialistas en lobo de España, les ha trasladado la dificultad de prever los comportamientos de  zorros, tejones, corzos, jabalíes, ciervos, osos o lobos “para alimentarse o simplemente para sobrevivir, en tanto que sus entornos han sido devastados».

Aún así, se aventuran a dibujar un escenario para los cánidos, con una mayor habilidad para  sortear las inclemencias del fuego: «Puede haber algunas manadas abrasadas o puede haber lobeznos sin edad para desplazarse con autonomía que hayan claudicado entre las llamas, pero la mayoría habrá salido adelante».

En un principio, se espera que sus ataques disminuyan porque se alimentarán de los muchos ungulados cuyos cadáveres han quedado esparcidos por los montes tras las llamas. Darán cuenta de ellos sin demora y después tendrán que colonizar nuevos terrenos, lo que podría llevar a que sus «visitas» a las explotaciones ganaderas cambien de geografía durante algunos meses.

Lo más probable es que este cambio de emplazamiento sea temporal porque el lobo «es muy territorial y en cuanto haya una mínima regeneración de la flora, regresará a su hábitat originario».

La pérdida de vegetación llevará a ciervod, corzo o jabalíesa  moverse también y acercarse a los núcleos poblacionales en busca de alimento. Habrá, pues, un incremento considerable de «estragos producidos en las tierras agrarias» ya que se abastecerán de los sembrados. La incursión del oso en los colmenares, ante la falta de bayas o frutos del bosque, es otro de los posibles efectos negativos.