«La proliferación del virus, que no entiende de fronteras administrativas, exige una acción conjunta y sin fisuras», subraya Pedro Barato
A. S. GONZÁLEZ
Castilla La Mancha, Andalucía, Cantabria, Extremadura, Galicia… La lengua azul se extiende con nuevos casos confirmados a lo largo y ancho del país -el Principado solicitó la pasada semana extremar las medidas de bioseguridad- ante el avance en comunidades limítrofes y con ella la preocupación de los ganaderos.
«Se trata de una gravísima enfermedad que está afectando a numerosas explotaciones ganaderas y reclamamos medicamentos y medidas de choque a la máxima brevedad», clama Pedro Barato, presidente la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA) ha exigido a las Administraciones públicas la adopción inmediata de medidas de choque.
El sindicato hace hincapié en la necesidad de una respuesta coordinada y rápida entre el Gobierno central y los regionales porque «la proliferación del virus, que no entiende de fronteras administrativas, exige una acción conjunta y sin fisuras». Por ello, plantea la creación de un plan de choque interterritorial que unifique protocolos de actuación, garantice la distribución equitativa de posibles vacunas y refuerce los canales de comunicación, «evitando así que los ganaderos de unas regiones se vean desamparados frente a sus homólogos en otras».
Los serotipos confirmados varían en función del territorio. En Cantabria y Ávila se ha detectado el tipo 3 Jaén mientras que en Córdoba y Jaén son los serotipos 3 y 8. En la presente temporada de actividad vectorial 2025–2026, la enfermedad se ha detectado en Málaga, Cádiz, Sevilla, Toledo, Ciudad Real, Burgos, Navarra, y País Vasco, con implicación de los serotipos 1, 3 y 8.
La vacunación es la herramienta más eficaz para frenar la propagación de la enfermedad y reducir la mortalidad en el ganado. En el caso de los serotipos 3 y 8, actualmente no existen sueros disponibles, aunque sí posibilidades de desarrollo. ASAJA pide que se impulsen de inmediato estos trabajos y que se defina la forma más eficaz de aplicación de las futuras dosis.
Además, considera imprescindible poner en marcha una campaña informativa clara y accesible que oriente a los ganaderos sobre las medidas de prevención, control y contención del brote. «No podemos permitir que las Administraciones públicas se encuentren de vacaciones sin ofrecer soluciones», advierte Barato.
Los ganaderos, recuerda, se encuentran en una situación límite, tras meses de dificultades por la sequía, el encarecimiento de los costes de producción y ahora la amenaza de esta enfermedad, que ya tuvo una importante incidencia el pasado ejercicio.
La lengua azul afecta principalmente a rumiantes como ovejas, cabras y vacas, a las que provoca fiebres altas, inflamación de las mucosas, dificultad respiratoria, abortos y, en los casos más graves, la muerte. El virus, que no afecta a los humanos, se transmite a través de mosquitos del género culicoides, cuya reproducción se ve favorecida por las temperaturas actuales, que permiten más ciclos y, por tanto, una mayor capacidad de infección.